Duele tu ausencia

Se cumplió ya un año de tu ausencia, sé que me has visto llorar a solas, recordarte da mucha melancolía porque aun duele que ya no estés entre nosotros, recuerdo el último saludo, ese rostro sonriente cuando me dijiste que me parezco a tu papa que me por eso me llamo Juan Ramírez, nadie pensaría que sería la última vez…

Salgo corriendo al recibir el aviso de que te habían arrollado, te veo tendido en el pavimento con una herida aparentemente de recuperación pero no a tal grado de perderte; la gente se arremolina al cabo de unos minutos; el apoyo de la gente no se hizo esperar, algunos siguiendo al responsable otros llamando la ambulancia muchos opinaban sin embargo, había que esperar a la ambulancia que por cierto se demoró mucho, respirabas rápidamente y eso me daba consuelo saber que aun estabas vivo.

Me quise desesperar pero mi esposa me recuerda que tengo que calmarme para poder actuar ya que tal vez cometía alguna torpeza, lleno de coraje, de impotencia, de incertidumbre en ese momento; llegamos al hospital y se te atendió rápido aun con la actitud del doctor que actuaba al principio en forma desinteresada, no demoraron mucho en informarme de que realmente estabas mal, que se te harían algunos estudios pero con pocas probabilidades; esas noticias duelen, entran en tu cerebro desubicándolo por completo haciéndote perder la noción del tiempo.

Habría que informarle a mi mama, la hice pasar para que le explicara el doctor. La abrace fuerte diciéndole que era sólo aceptar la voluntad de Dios, Él nos daría la fortaleza, no sé cuántas veces más le dije a Dios que aceptaba su voluntad contemplándote en esa camilla. Se me viene a la mente el recuerdo que me hace respirar para proseguir… El tiempo transcurría, los doctores me informan de que ya no respondes y dejas de existir… Me exalto, discuto con ellos, se me hunde el piso, abrazo a mi hermano, lloramos como niños y me vienen muchos recuerdos al instante; el proceso aun fue todavía doloroso:

Esperar que me entregaran tu cuerpo y verte ahí tendido, desnudo te hacen meditar que realmente que a como nacemos nos vamos, que la vida te cambia en un par de segundos. Haciendo valorar todo absolutamente todo cuanto se nos da. De regreso en la carroza con un inmenso pesar en mis hombros por haber recibido todo y sin poder controlar el llanto, mi hermano en la parte de atrás seguramente haciendo lo mismo, sumergido en mis Pensamientos aun tratando de asimilar y poner en orden mis ideas sin resultado alguno,

Todo en esos momentos se te hace eterno, los minutos se te hacen horas, nunca imaginas como vuelves a casa, pensaba por un momento que todo era un sueño y que regresarías con la cabeza vendada con sólo golpes en el cuerpo pero la dura realidad era otra…

Te recuerdo como el papá firme, decidido por hacer las cosas, con el carácter fuerte con que nos educaste a mis hermanos a mí, aunque a veces no lo hiciste de la mejor forma, recuerdo muy bien estas dos veces que nos disgustamos, duele recordarlo pero me siento bien ya que no me quede con el resentimiento;

Sin embargo, siento que nos faltó más expresión de sentimientos, esa forma expresiva de decirnos cuanto sentíamos que seguramente por el mismo carácter de tu parte me hizo de repente hacerme más fuerte mas no sensible, te amé como padre aun con tus defectos, gracias por enseñarnos a trabajar, a ser hombre responsable, a valorar las cosas, tengo mucho que agradecerte, no puedo contenerme y me pongo triste que de estar sólo seguramente lloraría. Gracias por todo…

Quiero terminar esta redacción pero no puedo, me lleno de impotencia, respiro muchas veces, reprimo las lágrimas, me duele mucho la cabeza nada más de recordar, seguiré rezando por tu descanso eterno, papa siempre estarás en mi mente y mi corazón.

De: Juan Ramírez.

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