Suspira

Alma de mujer mía,
en ti la noche cae ardiendo entre las sábanas
donde suspiran los claveles del aire
y la huella de tu cuerpo se estampa.
Como si el centro del mundo se diseñara
en la periferia de tu forma.
Aún huelo tu sudor de asombro en el sueño clavado al lecho.
Pongo mis labios de escudo
y tu ariete de beso fogoso se abre paso
Y el aroma de tu sudor invade mis poros.
De pronto…
Tus ojos tiranos me hacen esclavo,
en su inmensidad de océano me mido,
la pasión quema con tu ausencia.
Tu palabra de amante pronunciada
se desliza en la espesura de dorados trigales,
donde el suelo abre su boca y el cielo canta su gloria.
Hay hebras de tu pelo revoltoso que
decoran la almohada tras las montañas nocturnas.
Tu palabra en gemido colma mi silencio
cuando al tacto vamos unidos
sueltas saetas de besos atesorados
No vi tu lado ausente.
Si el clamor de tu carnal esencia
Quisiera partir sin ti a la frontera final.
Si no envejezco a tu lado será una cita sin aviso.
El amor que me has hecho en mi viaje peregrino,
persistirá en mi corazón de luto y mi ausencia inevitable
Suspira en ventisca tu aliento esclarecido
moviendo mi carne de ofrenda
Y que los bronces campanarios marquen
el sonido de mi senda
en la ausencia de mis rotos monumentos.

De: Ricardo Álvarez.

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