Por las despedidas

Así fue cómo nos despedimos.
Cómo me despedí.
Había luces de colores, papelillos y bebidas con alcohol.
Yo me dedicaba a perseguirte y a tener antojos pasajeros, según tu situación.
Iba a echarlo de menos.
Me mudaría lejos, a una ciudad distinta.
Ya no sabría qué demonios pasaba por tu mente.
En qué estúpida chiquilla estarías pensando.
Ya no podríamos cruzar miradas, aquellas que para ti eran un juego.
Al fin y al cabo, tenías una chica mayor, que moría por tus huesos.
O quizá no. Pero tú solo querías sentirte guapo y,
borracho,
embriagado por el calor que produce el ser deseado,
apenas pensabas en mí.
Sólo cuando te miraba.
Más yo disfrutaba como una niña sabiendo que nunca estaríamos juntos.
Así nunca nos enfadaríamos, ni tendríamos celos, ni me sentiría en una cárcel de amor.
Nunca lo haríamos, tampoco.
Tampoco te besaría, claro, ni tendría buenos días, por la mañana, y abrazos, por la noche.
Creo que quiero que estés aquí conmigo.
Creo que ya te echo de menos, aunque no te haya tenido.
Espero que se me pase,
Que la ciudad me abra los ojos y me enamore de alguien.
Espero que ese alguien se parezca a ti.
Espero recordarte siempre.

De: Estela García.

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