Dulce amor de verano

Las gotas arrastraban por el piso,
en ese día de lluvia yo te miré,
no hiciste magia, ningún hechizo,
a mis ojos brillabas pues de ti me enamoré.

Mentiría al decir que ya olvidé el momento,
estaría fingiendo un gesto que no es verdad,
si tocaras mi alma sabías a qué me refiero,
y te darías cuenta del efecto que me haz de causar.

De tantos sentimientos que llevo dentro,
ninguno a éste tiene comparación,
la centella que fundió hace mucho tiempo,
sólo tú lograste darle brillo y color.

El laberinto por el que camino,
tiene una única salida,
esta vez retaré al destino,
a cambio de adentrarme en tu vida.

Cautivadora y siempre tan dulce,
es tu mirada cuando se dirige hacia mí,
por favor que el corazón nunca dude,
lo mucho que me haces tú feliz.

Ni siquiera el más frío hielo,
podría congelar lo que hoy siento,
el poder verte fue mi gran anhelo,
y desde ese día te respiro en mis pensamientos.

Todavía no logro comprenderlo bien,
tu belleza la culpable pudo haber sido,
sepas que jamás te miraré con desdén,
cuidaré de ti como jardín de olivo.

Te mostraré gran cantidad de maravillas,
verás que los árboles de Otoño aún no están vacíos,
las hojas que sostiene simbolizan que todavía,
existen quienes desean estar unidos.

Quisiera que me tomaras de la mano,
pues sólo así se acaba mi ansiedad,
cuando estuviste aquí a mi lado,
las sonrisas de nuevo pudieron brillar.

Pero yo sólo vine de breve visita,
no sé qué es lo que haré después,
poco a poco mi corazón se marchita,
si es que ya no te vuelvo a ver.

Las nubes perdieron el matiz,
una tarde de tristeza y frustración,
que lo nuestro no termine justo aquí,
con un abrazo tuyo mataría al dolor.

Haz que nuestro destino sea igual,
dile al viento que me lleve junto a ti,
no compares el querer y amar,
porque ésto no se podría describir.

El verano no podría bastarme,
quiero tenerte por mucho tiempo,
de esta herida tú haz de sanarme,
con un beso podrías callar mi lamento.

Esque no hay nada que esconderte,
si tú y yo somos lo mismo,
lo nuestro se haría mucho más fuerte,
si hacemos de las llagas el paraíso.

Dame un abrazo que no pueda olvidar,
dime palabras que salgan del corazón,
prométeme que no llorarás,
y no creas que esto ya acabó.

Ten por seguro que esto no es un adiós,
recuerda siempre el juramento que grabamos,
si me llego a encontrar con el amor,
será cuando estés tú a mi lado.

Sé que no quieres pero ya tienes que soltarme,
la unión que hicimos jamás tendrá un fin,
va a ser complicado acostumbrarme,
pero verás que yo regresaré por ti.

De: Carlos Ignacio.

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