somos las chicas

La mujer por naturaleza, es una enamoradiza porque ella misma es amor. Se enamora de lo más sencillo, de lo más fácil y algunas más valientes, se atreven a enamorarse de lo más difícil y hasta de lo que ellas mismas saben que les está más “prohibido” en sus vidas, no les importa, pasan por alto el qué dirán, el qué pasará y hasta el qué pensarán los demás, con tal de lograr darle vida a sus sueños de amor.

Y algunas mujeres afortunadas sí lo consiguen. Logran “atrapar” a ese hombre que les ayude a cumplir sus sueños, aunque este sea un hombre ajeno, o un hombre que ya está casado, que tiene sus compromisos de vida, una familia, un hogar, unos hijos que atender y hacerse responsable. Pero a la mujer no le importa, ella está enfermizamente obsesionada con sus sueños de ser feliz al precio que sea y no le importa (incluso) ser pisoteada por la sociedad, maltratada por las criticas y lapidada con palabras soeces: “eres una pájara sin-verguenza”, “te metiste con un casado”, “eres la querida, un plato de segunda mesa”, “no tienes dignidad” “le quitaste el marido a tu amiga” “te metiste con el novio de tu hermana” “eres una tipa descarada, no vales nada”, etc.

Y es allí, justamente en ese tramo del camino de sueños de mujer, donde de pronto y de golpe, ella se hace consciente de la magnitud y alcance de su error, al enfrentar la cruda realidad de los hechos, hasta dónde ha sido capaz de llegar sin pensar en las consecuencias de sus actos y todavía le quedan fuerzas y ánimos para preguntarse: Por qué no es suficiente el amor que siento?

Escrito por bella salvaje

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