ene 25
Hola Alma:
Te extrañará esto, pero no sabía qué hacer. Ya arrugué algunos papeles, otros sólo los emborroné, pero es que es tan difícil hablar, escribir, denostar sentimientos así de fácil.
Hace unos días nos reencontramos y ahora quisiera confesarte ciertas cosas. La razón de invitarte ese café no fue disculparme de nada, porque yo te traté de la forma más especial que pudieras imaginarte, al menos en mi interior.
¿La razón? Amor.
Te conocí hace algunos años, a causa de la rondalla de la escuela, recuerdo perfectamente que nos presentaron en un ensayo general en el teatro de la ciudad, antes de una presentación de para escolares y tu expresión hacia mí fue: “Me caes muy bien”. Entre nosotros no hubo una gran despedida ni promesas de vernos. No. No éramos los mejores amigos y así cada quien siguió si camino. Nunca faltó la ocasión para encontrarnos, y los concursos de rondallas fueron la principal causa. Pero no todos los concursos, o mejor dicho, los encuentros fueron iguales. El último fue totalmente diferente.
Como tantas veces te encontré por casualidad, pero al encontrarte no vi a aquella niña de siempre, aquella Alma con quien el trato fue siempre un tanto distante.
El momento exacto fue terminando de nuestra actuación, después de cantar y recibir muchos aplausos y un gran regaño de Ángel Alonso subí a la parte alta del auditorio y sin explicarme aún porque subí buscándote. Después de los resultados, enojos y desilusiones te vi por última vez y nos despedimos.¿Recuerdas que nos dimos un abrazo?
Para mí fue algo muy lindo, pero que al final tuve que rechazar, pues yo tenía novia. Así pues, Paco me ayudó a encontrarte. Él te pidió tu mail y yo me encargué de escribirte. Discúlpame, tuve que inventar un pretexto para verte, lo siento en verdad. Pero no pude evitarlo.
Así fue como me acerqué a ti y después de verte algunos días, de acompañarte hasta tu casa y platicar contigo las cosas se fueron dando.
Perdóname, perdóname pero una vez más te mentí. Cuando fuimos al cine… Paco nunca llegaría, yo lo sabía, pero es que tenía miedo a que tú te negaras a ir, discúlpame. Aquella función para mí fue lo máximo, me recargué en tu hombro y tomé tu mano. Para mí fue la mejor parte de la película. Al salir y despedirnos, tú lo sabes bien, nos besamos.
No sé qué sentiste ni porque lo hiciste, para mí fue hermoso. Sentirte tan cerca y tocar tus labios… aún vivo con ese recuerdo.
Ahora las cosas han seguido su curso. Tú quieres que vayamos despacio y respeto tu decisión. Pero es tan difícil callar y seguir. Hace varios días que no te veo y te extraño. No sé si las situaciones se han dado para evitar que nos veamos o si tú te sientes incomoda de estar conmigo, después de todo esto. Si es así te entiendo.
Yo estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario. Pero si tú quieres que me aleje lo haré, ante todo quiero que tu estés bien y si es necesario me alejo, pero no sin antes decirte lo que siento.
Te Amo, nunca pensé decírtelo ni sentirlo, pero las cosas son así. No pasa día sin que me acuerde de ti, te recuerdo y en mi pensamiento estas constantemente.
No importa que haga para distraerme, siempre mi mente encuentra cualquier buen pretexto para traerte de regreso. Vivo atado a un recuerdo de un momento, de un beso que para mí fue genial.
Sólo te pido, no te burles. Yo sé que no entiendes como pasó todo esto, yo tampoco, créeme. Pero no digo mentiras, Te Amo, y me gustaría decírtelo de frente, pero disculpa, soy un cobarde que tiene miedo a sentirse despreciado.
Gracias por todo lo que en tan poco tiempo me has dado, y si alguna remota posibilidad tengo de llegar a tocar tu corazón por favor házmelo saber, que para nosotros, los soñadores, la esperanza es a veces lo único que tenemos.
Hasta pronto… Amor.

De: Luis Daniel Oidor Juárez.

ene 25
Hola… otro día más en el que te escribo, han pasado semanas desde que te escribo para demostrarte mi afecto y todo lo que siento por ti…
Pero creo que no te has dado cuenta de quién soy, estabas equivocada al pensar en mi compañero… pero desde la primera carta que te escribí no lo pensé dos veces… fue algo espontáneo como empecé, no podía permitir que alguien más se te acercara… mira todas esas líneas de las cartas que te he escrito, creo que dicen mucho que un corazón atado a ti…
Sabes cómo te fuiste aquel sábado, no lo voy a olvidar… te veías hermosa. Me has hecho parecer un tonto al no quitarte la vista de encima… con el cabello suelto me enloqueciste. Y cada palabra que dejas al hablar presto atención… cada suspiro, que alimenta mi alma.
Te he de confesar que se me estremece el alma al contacto de estar contigo… me he infiltrado en ti como un amigo… temo a que el día que te diga que soy yo el que te escribe las cartas me tomes como un amigo. Pero el tiempo que te he conocido… me gustas tal y como eres… para mí tú eres perfecta. A veces no sé qué hacer para que te des cuenta que estoy frente a ti, no sé qué decir para que me regales una mirada o una sonrisa… creo que ya va siendo tiempo para presentarme… la carta te la daré personalmente.
Me gusta verte reír… como te podrás dar cuenta me he enamorado de ti… desde aquel día que nos reunieron en equipos y me hablaste, sabía que eras especial… podría seguir escribiendo… pero sé que no acabaría, me llevaría mucho tiempo en terminar, porque todos los días te veo en la universidad y cada día tengo algo nuevo para escribirte… para admirarte.
Te doy gracias por escribirme aunque no sepas quien soy… pero me doy cuenta que cada verso, palabra, pensamiento o poema que te he escrito han llegado a tocar tu alma
Bueno… te seguiré escribiendo creo hasta que te entregue la carta yo mismo, será algo único y especial para mí… ¿Cuándo? Aun no lo sé… pero me desespero y quisiera decírtelo ahora mismo, pero no me salen las palabras… clásico de mí porque no soy bueno para las declaraciones.

Autor: desconocido.

ene 23
¿Te acuerdas cuando pisábamos las hojas en otoño felices, mi viejo?, ¿Y tú me mirabas con esa luz luminosa del deseo, y sonrojabas mi terso corazón?… ¿Te acuerdas?
Mientras acaricio tus manos añosas y las beso, mientras por la ventana te veo aún tan lleno de vida, me parece mentira mi viejo que estés a mi lado en pleno silencio… Y lloro mi bien.
Ayer; si fue ayer cuando el sol radiante cubría mi piel, y asomabas un guiño para irnos de amantes y hacer, jajá, tu sabes que, mi viejo, ¿te acuerdas?
Y ahora, mientras te meces en los tiempos de canas, amarras una palabra, perdida y olvidada de esclava lentitud.
Pero, ¿sabes mi viejo?, cuando veo por la ventana pasar las estaciones… siento que están presente las pasiones en mi mente y corazón; más te cuento todo esto, mientras te tomo la mano acompañando el olvido que tienes de mí; hilvanando recuerdos que me devuelvan tu brisa, tu alma y tu risa mi dulce, mi tierno y amado amor

De: María Eleonor Prado Mödinger.

ene 23
Mi niño:
¿Te acuerdas como nos conocimos? yo sí, fue ya hace un tiempo, en un día tormentoso.
Nos miramos fijamente sin decirnos nada y seguimos nuestros caminos como si hubiésemos visto a una persona más del montón…
Días después nos volvimos a encontrar, claro que en otra situación, conversamos mucho, de todas las cosas que nos pudimos imaginar en ese momento.
Sin saber nada más uno del otro que nuestros nombres salimos a bailar como en un mundo de fantasía, te agradezco ese mundo que creaste porque lo necesitaba, por un instante olvidé todo el daño que me habían hecho y comencé una nueva vida contigo, con una persona que realmente me quería, de ahí en adelante me fui enamorando de ti cada vez más durante esos 7 meses que duramos juntos, lástima que a veces no todo sea como se pinta…
Al cabo de esos 7 meses todo se derrumbó y quedó hecho trizas, mas no fue en vano todo lo vivido pues sacamos varias cosas buenas como es la amistad que nos une… si bien ahora no podemos estar juntos por motivos que no merecen ser especificados, debes recordar que nunca te olvidaré y que siempre te llevaré conmigo.
Te quiero mucho.

De: Cleo.

ene 19
Hoy quiero ser abrazado por el viento que sopla en las alturas del azul celeste llamado cielo y sentir el sutil vuelo del ave que me inspira plenitud, mientras diciendo como rocío en medio de una cálida llovizna y dejo una gama de colores en forma de arcoíris, a la vez que paso a ser parte del mar en el cual me siento invencible por sus poderosas olas que hacen del movimiento un baile enigmático, pero entre tantos placeres, me conformo con la brisa que surca las praderas, para así poder llegar con caricias a tus dulces labios..

De: Richardson.

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