Una triste despedida (I)

Un millón de palabras, no pueden hacer que vuelvas y lo sé porque lo he intentado, tampoco un millón de lágrimas lo sé porque he llorado hasta quedarme sin lágrimas. Hasta que el alma se me secó.

Tal vez lo único que duele más que decirte adiós es no haber tenido la ocasión de haberme despedido de ti.

Nuestros recuerdos de ayer durarán toda una vida. Guardar los mejores, olvidar los demás.

Soñar como si fueses a vivir para siempre y vivir como si fueses a morir hoy mismo.

Los recuerdos construyen un camino que llega hasta el corazón y logra que los amigos siempre los sienta uno muy cerca, aunque en realidad estén muy lejos el uno del otro.

Espero que leas esto completamente y no lo dejes para después continuarlo y para cuando hayas terminado de leerlo, espero que hayas entendido lo que te quise decir.

Esto debe ser una de las cosas que más me costaron y dolieron hacer en todo este tiempo. Hay cosas que creí que no volverían a pasarme, porqué creí saber mucho acerca de esto del amor. Creí saber lo suficiente como para no equivocarme. Sin duda, es evidente que tengo que aprender que en esto del amor las experiencias a veces no sirven de mucho. Uno vuelve a caer una y otra vez en los mismos juegos. En las mismas trampas. Y lo peor de todo, que al darnos cuenta de eso a uno lo hace sentir como un tonto. Quisiera decirte tantas cosas. Lamentablemente no me queda nada más que dejarte mis palabras en un email que ni él ni yo entendemos bien que es lo que pasa. Quizás critiques el medio. Pero la única razón es porque no podía hacerlo de otra manera. Si tal vez me vieras ahora lo entenderías. Yo soy siempre la que aconseja a todos en temas del amor. Conozco muchas situaciones diferentes. Muchas que me tocaron vivir a mí, y situaciones que particularmente me hicieron tocar a veces no sé si el fondo, pero era demasiado hondo para mí. Otras que le han pasado a mis amigos y amigas y nunca término de sorprenderme. Pero hoy tengo que decirme todas esas cosas que yo dije a mis amigos y amigas, y hasta a mí mismo. Porqué simplemente no tengo con quién hablarlo. Tal vez por orgullo, y quizás también por vergüenza. Evidentemente algo se nota en mí, no puedo disimularlo. Porqué por esas cosas raras que tiene la vida, más que nunca estoy rodeada de mis amigas. Más que nunca me preguntan que me pasa estos últimos días. Que si dónde dejé esa felicidad que tenía no hace mucho. Donde dejé ese brillo de mis ojos. Donde dejé las ganas de pasarla bien con ellas. Me preguntan que si por qué no fui esta vez a verte. No son tontas, me conocen. Algunas lo suficiente como para darse cuenta cuando les hablo porque también se me nota al hablar. Me duele tener que mentirles cuándo me preguntan ¿cómo estás?, y yo les digo, muy bien, aquí ando. Digo con mi mejor cara cuándo no puedo disimular este dolor que a veces creo que podría matarme. Pero mucho más duele saber que ellos se dan cuenta, que es casi todo lo contrario lo que digo. Pero así son las reglas, y así es la tristeza. Yo siempre he dicho, prefiero un dolor agudo y corto, a uno largo y suave. Ahora solo tengo que esperar que llegue la hora en que todo pase por fin y volver de nuevo a empezar. Tal vez un poco más fuerte, porque eso es lo que dicen, lo que no te mate, sólo te hace más fuerte.

Ya te imagino leyendo esto. Pero no te equivoques, ser fuerte no significa volverse insensible o frío. Eso es volverse cobarde. Qué es muy distinto a ser fuerte. Yo podré ser muchas cosas, pero no una cobarde. Siempre digo a los demás, Hey? la vida sigue, el planeta sigue dando vueltas, no te puedes quedar ahí sentado porqué estás mal Pero qué difícil es seguir viviendo cuándo estás atada a algo y eso que te ata resulta ser algo que amas con más fuerza de las que tienen tus piernas para caminar. ¿Sabes algo? Creo que la única forma que me queda para salir de esto es sin mentir. No voy a salir a decir que no te amo, porqué es mentira. Y creo que ya me mentí conmigo mismo al estar contigo. Y al parecer así fue. No más mentiras. No más engaños. Solo la verdad. Y que sea tal vez lo que Dios quiera.

Ya las cosas pasaron el dolor sigue aquí, ya dijiste y tomaste tu decisión, aunque fue algo muy egoísta de tu parte, porque solo pensaste en tu tranquilidad en tus sentimientos, y no te importo lo que yo sintiera no te importo que yo te amara tanto, no te importo que después de eso yo me iba a morir de dolor. Te confieso siento que la vida se me acaba, no sé cómo salir de esto, no sé cómo acostarme sin pensar en ti, no sé cómo hacer para no extrañarte tanto, al final Patty ganó, se queda con algo que ella no quiere pero que tampoco quiere que lo quieran? Eres su gran trofeo yo la gran perdedora, la misma de siempre ?NADA?

Ya te dije la verdad tal vez muy tarde pero te la dije me siento mejor conmigo misma, aunque tú no me creas esa es la verdad.

Pero bueno No voy a decirte que no te extraño, porque me muero de ganas de estar contigo. Tampoco voy a decirte que no te necesito, porqué me haces falta, y tal vez más que nunca. No voy a decirte que no quiero llamarte, porqué me pongo nerviosa cada vez que tengo el teléfono en mi mano y mis dedos se van buscando tu número y se me congela la sangre al escuchar a la maldita operadora diciendo que mi saldo se ha agotado. Tampoco voy a decirte que no quiero que me llames. Porque en lo primero que pienso cuando suena el teléfono es en ti. Y para que mentir, si no puedo. Se me nota. Es algo que no puedo hacer. Lo lógico, es que tenga que decirte todo lo contrario para hacer las cosas un poco más fáciles. Pero hay algo más importante que mi orgullo, lo que te prometí. Prometí amarte mientras yo respire. Y eso me juego en contra ahora. Porqué podría dejar esto por el camino más fácil de no haberte prometido algunas cosas. Pero lo hice. Y a pesar de que podría quitar esas promesas, no puedo. Por qué no te voy a dar la posibilidad de que me digas: no cumpliste o me fallaste? eso nunca. No es que me arrepienta. No? para nada. Uno promete algo cuándo está seguro que puede cumplirlo. Y yo te prometí que te amaría toda la vida, y así lo haré Recuerdas? Hasta estar viejitos, para cuidarte hasta el último de mis días. De todas las cartas que te escribí y que nunca te entregue esta es la única que recibirás Porque es la más sincera. Pero también la que más me duele. Porque a pesar de todo, la verdad duele. Más aún si tienes que imaginarla. Peor aun cuándo eso que imaginas termina siendo verdad, aun cuándo te dicen que eso que pensaste eran tonterías. Déjame decirte algo? a veces las tonterías terminan siendo reales. Ojala y algún día entiendas que todo fue verdad que jamás te mentí cuando te dije que te amaba y que eras lo más importante para mí.

sigue….

De: Daniela.

One Response

  1. Bitacoras.com Says:

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