Tengo un vacío en el pecho

Tengo un vacío espacio en el pecho. Es un pequeño abismo que me traspasa. He decidido no darle importancia. Tan sólo me duele cuando recuerdo. El resto del tiempo, durante la vida, no lo siento. Me preocupa, sin embargo, acostumbrarme a esa hueca sensación. Temo convertirme en un ser mineral, alejado de la risa y la caricia. Me di cuenta por casualidad.
Nunca he sido observador en asuntos corporales ni he pecado de hipocondría, pero una mañana frente al espejo observé como fluían por mi costado versos en descomposición. Salían a borbotones de entre mis sentimientos y me asusté. Corrí al cajón donde guardo vendas y sutura para las heridas del corazón pero no conseguí parar la tremenda hemorragia de terciopelos, coágulos y labios anhelantes que se desparramaban por el suelo de mi casa. Temí que mis venas se vaciasen por completo de deseos y contradicciones. Pero inesperadamente mi corazón dejó de latir. El río de desamparo detuvo su curso y el peligro cesó.
Aliviado, cerré los ojos y me sumergí en recuerdos de otros tiempos. Fue entonces cuando una punzada infinita me golpeó el pecho y el rostro. Me derribó sin sentido y perdí la consciencia de existir. Mis vecinos, alertados por el golpe de mi memoria y mis palabras contra el suelo, llamaron a urgencias sin vacilar. Desperté en el hospital, frío, acurrucado entre sábanas, temblores, vitrinas y miradas enfermas de soledad. Hoy, tras una larga convalecencia, he vuelto a casa.
Confío en mi curación. Quizás esta herida que me atraviesa cicatrice pronto y el viento comience a circular a través de mí, alegremente, silbando como una brisa revitalizante. Y vuelva a ser feliz.

De: Ansanro.

Manda tu comentario!!!

Importante:El comentario estara en moderacion hasta que un administrador lo acepte. No te preocupes si tarda en salir.