Si tú y yo fuéramos

Sentada bajo este árbol viendo a los niños jugar oyendo los pájaros cantar, viene a mi mente un pensamiento dominante.

Si tú fueras el sol y yo fuera la luna tú y yo jamás nos juntaríamos, ni llegaríamos a enamorarnos, ambos están destinados a dar luz pero la luna sale de noche, y el sol de día y salir juntos los dos a alumbrar jamás se podría.

Si tú fueras el agua y yo fuera el aceite, no habría poder humano que nos llegara a juntar y así podernos enamorar, porque el agua y el aceite no están destinados, para llegar a ser mezclados tienen propiedades que siempre los dividirá y eso nadie lo cambiará.

Si tú fueras el azúcar y yo fuera la sal tú nunca me llegarías a amar, tú estarías destinado a endulzar y yo a salar, y la combinación de ambos no sería algo agradable y estar juntos los dos no se podría.

Si tú fueras el mal y yo fuera el bien, tú y yo no nos llevaríamos jamás tú morirías por hacer el mal y yo mataría por hacer el bien.

Si tú fueras el fuego y yo fuera la lluvia, tú y yo terminaríamos matándonos porque no hay forma de acercarnos, sin causarnos daño, tú no podrías estar conmigo ni yo contigo.

Si tú fueras el silencio y yo fuera el ruido no habría forma de aguantarnos, tú querrías estar siempre en silencio, estar siempre callado y yo te terminaría arruinando, provocando mil alborotos en todo momento y en cualquier lado.

Si tú fueras la mentira y yo fuera la verdad, tú y yo nunca estaríamos en paz porque entre la verdad y la mentira, siempre hay una contrariedad la verdad termina por destrozar la mentira y eso nadie lo podría evitar.

En este mundo hay tanta contrariedad que casi todo se termina rechazando, o uno termina extinguiendo al otro. Pero lo más maravilloso en este mundo es que tú y yo no somos contrarios y una clara evidencia es que tú y yo terminamos amándonos.

Doy gracias a Dios por habernos hecho a los dos, por habernos hecho a su imagen y semejanza por habernos permitido nacer en un mismo planeta en un mismo siglo, en el mismo continente, en el mismo país en un mismo estado y en un mismo pueblo, pero sobre todo el haberte puesto en mi camino, y por darnos la oportunidad a ti y a mí de ser seres humanos, con la capacidad de amar y así conocer la felicidad.

Si tú y yo estamos juntos es porque hay muchas cosas que nos unen, y diminutas que nos separan y por ser diminutas es como si no existieran y si no existen jamás nos podrán separar.
Te amo…

De: Ángel Zin Alaz.

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