Por nuestro amor

Mi querido y amado esposo;

Cuantos años hace ya que tú y yo nos conocimos. Yo caí rendida a tus encantos, lo mismo que a tus hechizos. Desde el primer día en que yo te conocí. Eras guapo “condenado” lo eras con avaricia. Y esos ojitos que tienes que te hacían chiribitas que cuando tú me mirabas a esta niña encandilaban, y ese piquito de oro que a ti Dios te concedió.

Conquistabas a cualquiera y una de ellas, pues fui yo. Cuando bailamos dos piezas, que no esperaste a más, con ese piquito de oro igual que el mejor ladrón me robaste el corazón. Y con tu gran picardía me dijiste una mentira que fue sin mala intención, era porque no me asustara y de ti yo me alejara solo fue, ocultar una verdad.

Fue una mentira piadosa, que era respecto a tu edad. Y pasados unos meses me dijiste la verdad. Me pasas 14 años y cuando lo supe te dije: Amor mío que me importa a mí la edad tú me quieres yo te quiero con eso nos basta ya para el amor no hay edad, y a nadie debe importar. Nos quisimos tanto, tanto, vivimos un gran amor que iba lleno de pasión, que felices que nos hizo aquel amor a los dos. Tuvimos a nuestros hijos, fueron fruto del amor, crecieron y son mayores
y volaron cual halcón.

Y ya nos quedamos solos y hasta voló la pasión, pero nos quedó el amor, ese amor apaciguado el que llega con los años el que le da calma a tu alma y paz al corazón, eso también es amor. Quiero que lo sepas siempre, lo feliz que tú me hiciste, los retoños que me distes y ahora ya en la madurez, ahora mi amor es cuando más te agradezco todo lo que tú me ayudas por mi triste enfermedad. Día a día estás ahí ayudando y aguantando y con gran humanidad, eso es también amor pero del buen Señor.

Y te quiero agradecer con esta carta sincera y que lleva mucho amor que lo sepa todo el mundo la gran persona que eres, y ese corazón que tienes que es mío, porque mío tú ya eres. Y yo te digo amor mío, que si yo soy la primera en hacer mi último viaje te sorprenderás de veras cuando veas los destellos que salen de mi equipaje, abrázalos con amor y guárdalos con ternura, seguro que son mis besos que salen del corazón y no quieren ser enterrados y morirse de dolor, este adiós es con el alma para cuando yo me vaya.
Siempre estaré contigo.

De: Isabel Lafuente.

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