Como dijo…

Como dijo alguna vez Rousseau “Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho”, yo te empiezo esta pequeña carta de amor, citando a Dickinson que decía “Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay” y eso lo tengo muy claro porque desde que te conocí sólo sé que eres todo lo que existe en el mundo, quizá suena muy alocado decir eso pero bien lo dijo Jacinto Benavente al pensar que en asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia, él decía que “de amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca” y yo ya he amado mucho porque soy un loco junto a ti, me pierdo en tus hermosos ojos, en tu profunda mirada.

Similar al pensamiento que tenía Borges de Buenos Aires, yo lo tengo delsSur de esta Ciudad porque siempre he sentido que hay algo en el sur que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso. Celoso de ti, de saberte mía y saberte para mí. Amor irracional que penetra en mis entrañas dejándome con un lleno espiritual con el sólo escuchar tu respiro, el sólo saber que existes, o como lo interpretaba Bucal quién decía que el amor es el regocijo por la sola existencia del otro, como el regocijo que siento de saber que existes tú. De saber que estamos enamorados, cosa que descubrí hace tiempo aplicando la fórmula Borges que decía: Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.

Y es que decía Clarasó que cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto. Y es justamente lo que me sucede a mí cuando tu aroma invade mi mente, me pongo a razonar lo poco que puedo y llego a la gran conclusión de Conan: “Nada es pequeño en el amor. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su ternura no saben amar”. Porque precisamente es lo que me sucede a mí, que no puedo esperar ocasiones especiales para demostrarte mi amor sino que cada día es la ocasión especial, especialísima porque te tengo, porque durante más de 20 años la espere y ahora ha llegado, y tendrían que pasar más de mil para que dejara de ser especial y pasara a ser, en todo caso, más especial.

Y para amarte Serena hay que haberlo probado, hay que haber amándote como lo hago yo y como lo hacemos los dos. Hay que escribirte, hay que dedicarle tiempo al pensamiento y no dejar todo en los hechos, hay que aprender a soñar con el otro, y a escribirle y a poder estar contigo sin tenerte a mi lado, a aprender a imaginarte y oler tu aroma a miles de kilómetros de distancia. Porque decía un viejo llamado DaVinci que los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.

Y es que como dice Luis de León, el amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero, como el amor que me sucede contigo, que me llegó una noche apenas horas después de haberte conocido, que me tomo y me jaló y me metió y me invitó y me dejo en libertad para moldearlo, y precisamente es lo que he hecho, jugar con él día a día y perfeccionarlo en cada momento que pasa.

Ha crecido nuestro amor, y curiosamente me encuentro ahora con una reflexión interesante de Antoine de Saint-Exupery que dice que el amor es lo único que crece cuando se reparte, y vaya que crece y vaya que se reparte porque yo te he dado todo y tú me lo regresas cada vez más grande, te doy uno y me regresas mil, creando una historia sin final, difícil de explicar. Milagrosa como decía Amado Nervo porque el amor verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor milagro.

Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo, si lo que quiero decirte es que te amo? Te amo y estoy loco por ti, tan loco que es la segunda vez que lo acepto en esta carta, pero loco para bien, loco de esos locos que serían capaces de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para alegrar a su amada, casi tan loco como los de Wolfgang Goethe sólo que en mi caso soy un loco que se ha vuelto demente por tenerte y no por no tenerte, y es que alguna ocasión leí que Jean Baptiste A. dijo que estar enamorado significa exagerar desmesuradamente la diferencia entre una mujer y otra, y tal como yo lo veo, ese racionamiento ha quedado rebasado por el mío que dice que más que diferenciar es saber que no hay otra.

En fin Serena, esto es el resultado de un pequeño pensamiento de lo grande que este amor que siento por ti, algo que ni siquiera puedo expresar, y concuerdo ampliamente con Francesco Petrarca que decía que quien puede decir cuanto ama, pequeño amor siente. Terminó esta carta, no la última, no la primera, ni la intermedia, sino la de hoy. Te voy a escribir millones porque me siento en el ánimo para hacerlo cada día, producto del sincero amor que te tengo, que hace maravillas y es que como decía Platón: “Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta”.

La perfección del amor es morir por amor. Yo ya he muerto por ti mil veces y podría seguir haciéndolo por el resto de la eternidad porque tan fuerte es este amor que me resucita al instante.

De: @gschievenini.

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  1. Bitacoras.com Says:

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