Quiero mirar ese cuerpo, casi de terciopelo, que tantas veces gozo y que otras veces arropa mis ásperos humores y mis días de tristeza.
Quiero acunarme en ti, en tus cálidos y solidarios brazos, que nunca niegan su caridad a éste herido, tan comprensivos, que a veces hacen daño.
Me detendré en ti un momento, aunque quisiera que el aire fuera eterno, quiero tener tiempo de verdad para mirar sin verte y verte sin mirarte.
Deseo conocer ese espacio de ti que no conozco y que es un territorio prohibido a mi esperanza, no puedo entrar en él, y vivir contigo esa aventura tan inmensa que en sueños me hace reír (¡Qué celos de los que te arrancan esa sonrisa!) Y otras gemir de miedo (¿Quién se atreve hacerte sufrir de esa manera?).
Quiero ver tu rostro cuando no lo diriges, oler el perfume que envuelve tu abandono…
¡Cómo es posible que digas que te ignoro, cuando mi profesión es ya casi querer!
Quiero aplaudir tus desvelos, sin que notes lo mucho que te quiero ¿Qué sería de mí si no lo supieras?
Quiero, por fin, amanecer contigo, tranquilo y confiado.
Y decir que éste también soy yo…
Y así también te quiero.
De: Claudio Abrego.
febrero 3rd, 2012 at 4:30 pm
[...] lo tendrás en mi. Me gusta sentir tu cuerpo junto al mío, sentir como tu sudor llena el mío de tanto amor, como me matas cuando me haces el amor, como siento que muero mientras estás dentro de mí, oohh [...]