Déjame tocar tu mano, Déjame mirarme en tus ojos, Para que sepas que te amo, Sólo hace falta abrir nuestros corazones.
Tu amor y mi amor Por siempre unidos estarán Grabado en piedra que no se borrará, Porque nuestros corazones unidos están.
Belleza, encanto y sencillez, Es lo que tiene mi querer, Se sonroja y se esconde en su timidez, Pero por dentro es una gran mujer.
Que a nada teme Pues posee una gran fuerza espiritual, Pero a su vez es frágil como vaso de cristal Que yo cuido a cada instante.
Mi vida por ella doy, Pues es mi idónea, Y también me cuida Y vivo con ella toda fantasía.
De hacerla feliz Por el resto de nuestras vidas, Con el viento soplando entre sus cabellos Y reflejando el sol en sus ojos bellos.
Pura y angelical, Su sonrisa celestial, Es como un volcán, Que me derrite en su lava hirviente.
Yo siempre estoy perenne de ella De hacerla feliz a cada instante, Cada sonrisa es una maravilla Que me da alegría en mi presente.
Su futuro quiero ser Y solo de ella quiero obtener Todo su querer, Para que mi vida tenga razón de ser.
En mis sueños siempre está, Cuidándome como ángel guardián, Que a ella mucho le cuesta Y convirtiéndose en alguien muy especial.
Gratos momentos con ella paso, Es como andar volando a cada rato Y descansar tiernamente en su regazo, Y bellas canciones de amor canto.
De ella yo no me aparto, Solo me siento cuando ella no está, Y yo nunca la voy a dejar de amar, Por que sin ella mi corazón no late más.
Me cautiva con sus ojos, Me enamora con su voz, Me apacigua mis enojos, Y me hace perder la razón.
Su piel delicada como seda Y cuidarla es mi suerte, Por todo lo que me queda De vida y más allá de mi muerte.
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