Sabes quiero contarte algo maravilloso, me pillo el amanecer entre los
hierros y las ideas, entrelazadas con una mente que no descansa, y
sentí el calor de tus manos rozando mi cuerpo, y la divinidad del
silencio diciéndome te amo.
Era hermosa, el viento que golpeaba
mis mejillas es como un suave susurro de tus labios hablándome al
oído....¡ que maravilla...verdad!, y serré los ojos y quise volar a
través de los rayos del sol, que se agigantaban por encima de las
montañas, y dejarme envolver por la inocencia de la naturaleza en una
manta blanca, como verdaderos espejos que reflejan tu rostro, y me
inserto en el tiempo con esa inocencia tuya, la cual hace que me enrede
en tus cabellos, como una frágil atadura que no puedo soltar, y ...me
ahogo..., y tu me reanimas con el suave néctar de tus labios.
Era
como si mi corazón estuviera a punto de estallar de alegría, y le grite
a esa luna que poco a poco se iba durmiendo cuanto te amaba, y a ese
sol inconfundible que me quemaba por dentro, era como si el canto de tu
aroma y la lujuria de tu pasión no le daban tregua a mis pensamientos
hacia una carrera del éxtasis que me embargaba.
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