ago 20
Inquietas, se agitan en desmedidas compas reducidas arenas de tu rostro… Armando grotescas combinaciones, máscaras para tus verdades, tu recuerdo, pábulo a mis miedos… Prendida en mis boscosas memorias busca lugar tu última mirada… Quizás encalle quizás naufrague, tal vez me pierda, tal vez me encuentre… Agradecido a tus pérfidos latidos, mi cansado músculo se hartó de maquinar… Porque llevas por túnica las nubes y en tu regazo mi corazón…

Armaste prisión anunciada, con mis huesos por barrotes… Anunciando tu partida antes de entregarme a la soledad… Sujetaré con mis venas tu corazón al mío… sin que lo imagines o sospeches. Conjuraste mis deseos a morir de pie, ¿Hechizarás ahora mis pasos para volver a ti?

Hazme dormir sin ti…

Por: Rigoberto Cuellar

ago 19
Para abrir la puerta del amor,
la conduje al laberinto de tu sonrisa, y
la humedad del desamor
encegueció de espanto al ver la cara del sol.

Con ingenuidad de hondero,
al calor del volcán de tu temple.
La luna irrumpió resplandeciente.
Al portal y su cuerpo de noble madero,
se armó con tu veta de esencia.

Por la mirilla de tu pupila,
a la cúspide de tu nariz. La mensura perfecta.
Y del escondido bolsillo de tu oído,
el diminuto silencio. El crujido ausente.

A la estatura que alcanzas cuando callas,
de tu medida su altura.
A la pintura la gama en paleta,
tu pelo de laurel florecido.
Para hacerle llaves a la puerta del amor
le robé al tiempo tu presencia, y
como cerrojo, tu mano abierta.

¡Oh, mentira, mentira que hay llaves para el amor!
maga hacedora del metal y el fuego.
¡Tú le robaste el secreto al forjador!

Por: Ricardo Álvarez

ago 14
Para que mis ojos ciegos dejen de ver,
mi olfato no tendría que oler
el dulce aroma de tu esencia,
si mi tacto desapareciera,
si la amargura de mi boca
no besara tu dulzura,
si mirarte, olerte, tocarte, saborearte
han hecho que yo peque.

Lamento decirte amor
que mientras seas un ángel
en el paraíso,
yo estaré penando en aquel
infierno pero, ¡no importa!
pues te seguiré amando.

Por: Ariz de García

ago 12
Te regalo, tu libertad, aunque ella nunca se fue de tu lado, cuando estabas conmigo. Te regalo, la experiencia, para que aprendas de ella, para que cuando consideres prudente encararte al amor, no cometas los mismos errores al escoger quien compartirá contigo, los momentos importantes en tu vida.

Te regalo, el recuerdo, para que lo guardes en la cajita de tu corazón y cuando estés a solas lo veas como un tiempo en que todos los momentos fueron hermosos, al haberlos compartido con quien en ese instante significaba amor.

Ahora, después de haberte regalado lo que tenía un gran valor para mí, me marcho y reconozco que es el momento de decir adiós. Un adiós que se queda guardado en mi alma y ella misma será la que se doblegará ante Dios pidiendo tu felicidad, en tu largo caminar.

Por: Mariana Monterroso

ago 7
Amada mía,

Triste es que nuestros destinos no hayan sido compatibles, sin embargo, me quedo con la dulce imagen que mis ojos vieron aquel 18 de diciembre de 2012, ya casi al caer la tarde. Tenías ese temor natural de saber si lo que sentíamos ambos era real o quizás no. Nos vimos y nos abrazábamos en un instante que para mí fue como pretender que yo ya tocaba el paraíso con mis manos. No lo niego, pero me quedé brutalmente enamorado de tu persona.

Jamás te vi como capricho, mucho menos obsesión. Sin embargo, ya sabías que eras deseada y amada por mi ser… Y solamente Dios me ha de juzgar porque en este amor que ahora tengo que volver a guardar, no me hubiera importado la Sentencia Divina a condenación por tan sólo marcar la diferencia ente amarte… O pecar contigo.

Ahora no somos nada, nada ata ni desata… Ni obliga a buscar culpables. Pago el precio por haberte amado sin haberte conocido del todo, y bien sabía perfectamente que tú no querías herirme. Y sí así fuera, te amaría con ternura. Amas mi ser, y yo te amo a ti por completo… Pero tengo que entender que la más bella ilusión resulta en tiempo la que más dolor causa. Ambos fuimos valientes en ese lapso tan corto de amor: tú con tus inseguridades y temores, yo con mi decisión de verte y decírtelo en tu faz… ¡Te amo!

Y ahora que sé… No puede ser. No hay química, nuestras esencias no dieron luz verde para desatar ese deseo que estaba agazapado en el corazón de ambos. De lo que estoy seguro, es que no sentiré otra vez esas sensaciones que hiciste que disfrutara y padeciera por igual. Me causaste necesidades fuertes de ti, y yo te hice reaccionar como una niña porque el amor también asomó a tus ojos. Y honestamente quise ser el huésped de tu mirar… No te culpo, ni te reprocho nada… los sentimientos se dieron libremente. Te agradezco dulce y sacratísima dama de mi vida el que me hayas hecho sentir inspiración, cariño, afecto, amor y deseo. Ahora sólo me resta irme y sé que tú no crees en los finales de cuento de princesas.

Te amé y honestamente imité a los que en Jesús creyeron sin haber visto.

Gracias, gracias por hacerme un espacio en tu alma, corazón y mente aunque fuese por corto tiempo.

Personas como tú no merecen ser lastimadas con un burdo y seco adiós. La gente va y viene, pero las personas son las que nutren.

Duele decir que ya no debo amarte más…

L.V.V. ¡Seas bendita para siempre!

Tuyo en alma, mente y cuerpo… En el tiempo y en el no tiempo.

Por: Oli

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