jul 31
¡Mientras duermes!
El hada del bosque mira como la castidad de la rosa
fecunda la flor púrpura, al abismo de tu boca.
El germen brota a la luz de un rayo tenue.
Por tus cálidos picos, los vientos suspiran brisas
al contarle al viento del desierto,
que la inmensa aurora abre en la cima de tus osadas curvas.
¡Oh, sacros montes!
Donde el crepúsculo violeta agita el azul de ultramar.
La mar esboza una sonrisa y el espejo de océano dibuja tus ojos.
¡Mientras duermes!
El eco transparente en tu voz resuena,
el sonido en pentagrama lee notas de tu pupila y
anuncia música, en sinfonía de escarlata.
De los ardientes cerros al canto del agua profunda,
el trópico de tus cejas dirige la orquesta de ángeles,
en el arpa nocturna que despierta al alba.
Al oscuro espacio del velo de la noche,
por la mudez de tu boca cantan tus ojos la obertura
inconclusa de la estrella.
Vientos, piedras y ríos
dicen que hablabas mientras dormías.
Tu voz me revela el secreto de la belleza,
ciego me encandilo a tu mirada de entrega.
¡Tú tienes para mí, la voz de tus ojos!
¡Yo, para ti, la llama ardiente que los enciende!
¡Mientras duermes!
Te adueñas de mi contemplación de gitano errante,
el ancla de mi vida paria fondea en tus ojos.
¡Ojos que me hablan, aun cuando se cierran!

Por: Ricardo Alvarez.

jul 30
Amiga mía, en esta noche hermosa de nuestras vidas, hoy que hemos coincidido en esta reunión nocturna por “casualidad”. Déjame antes que nada, agradecerte por tu fiel amistad, por tantos momentos bellos en los que a tu lado he sido feliz. Pasa por alto, el atrevimiento de mi parte, al tomar tu mano y acariciarla suavemente, sólo sonríe de esa forma tan dulce que me hace olvidar quien soy.

Anda, acércate un poco más, que quiero decirte algo, quiero darte aquel consejo que aquel día me pediste, quiero hablarte del amor, de ese amor grande que no cabe en el universo. Tú cuando ames, entrega el corazón entero, deja que la llama del amor arda, que los consuma a los dos, que no quede en el espacio un lugar en el no haya un poco de ese amor. ¡Ama!, simplemente ama. Con el alma henchida de pasión, ¡con el ímpetu de un río caudaloso!

Ama como si en ello se te fuera la vida, que tal vez mañana ya no puedas hacerlo. Ama con gran intensidad, siente el corazón latir como potro desbocado. Todo esto te lo digo sólo porque quiero verte siempre sonriente. Sigue amiga mía, por favor, mi consejo, solamente una última cosa te pido… Cuando te enamores de esa manera, fíjate muy bien de quien lo haces, odiaría verte sufrir de nuevo. Ya te lo dije una vez, y hoy lo vuelvo a repetir, sólo quiero que seas feliz.
Ahora, callaré mi boca, y en silencio absoluto, dejaré que mis ojos hablen, ellos te dirán lo que no pueden decirte mis labios… Mi ángel hermoso, cuando llegue ese día, en que tengas que amar como te he dicho, por favor…

Amame a mí.

Por: Ángel Rafael.

jul 29
Quiero creer que la oscuridad de la noche me cobija y me dará fuerzas para soportar la ausencia de tu sonrisa y la indescifrable mirada de tus ojos… Quiero entender que la magia se esfumó con tu partida y que ahora me encuentro deambulando entre las tinieblas de tus recuerdos. Quiero pensar que la brisa del tiempo te llevó de mi lado como una estrella fugaz que aparece y se va con la misma rapidez. Quiero recordarte desde la agonía de mis sentimientos llenos de nostalgia por que ahora ya no estás aquí… Quiero tantas cosas y a la vez no quiero nada, sólo guardar en mi mente y en mi corazón los momentos más inolvidables de una ilusión tan furtiva y pasajera pero tan emotiva para mi vida…

Quiero saber que en donde estés seguirás sonriendo tan cándido y amoroso para el bienestar de alguien conocida que ahora disfruta de tu tiempo y de tu amor… Quiero seguirte amando en silencio, deseando que tus días sean tan intensos como fueron aquellos momentos compartidos, con la dicha de un amor que nació de la locura. Y quiero recordar aunque me duela hacerlo, que fue maravilloso compartir los deseos y las ansias de tu pasión… Esa será mi mejor recompensa… tenerte en mis huellas sin que ahora estés.

Por: Roxana Colombia.

jul 18
Para Yadira:

La devoción al tiempo me mira con afanes, y sabe que existo para ti, recuerdo, miel y trigo de evocación perenne.

Te sabes hermosa, y concibes tu figura renovada en cada momento de tu acción.

Tu tienes la eventualidad del universo, una mirada tuya encierra donaire de ternura, tu voz en el viento es susurro de armonías que confina el canto de los ríos. Eres la sonrisa del paraíso recobrado, tu incienso de mujer se mueve en vaivenes de liturgias, son ritos sagrados de altares ocultos, antiguas leyendas recrean tu porte de mujer deseada.

Arrodillado estoy y miro en un espejo, que me devuelve una imagen de vida, de camino andado, mi mano al aire trata de retener la arena, que se escapa.

Mi amparo es la fe, que abraza una esperanza, se vive, y se muere en el azul de una espera fragmentada en mil colores, son mágicos dibujos de ti, de tu presencia, solo pienso, solo evoco tu nombre amado en cada acento de lo que tu eres.

Me dejo llevar por el remanso de mis sueños, sin saber el destino de mis sinrazones, no juzgaré cual es mi suerte, no me lo permito, ¿cual es el precio que debo pagar por la audacia de poner mis ojos en el reino prohibido? acepto que la condena debe ser igual al delito cometido, los dioses me condenarán a la mayor pena posible.

O quizás la reina de mis sueños se apiade de mi y entonces viviré convicto y confeso eternamente.

Por: Domingo Chacón.

jul 17
Todo empezó tan fácil,
con una palabra,
que despertó tus sentidos,
y te hicieron sentir
que yo podría ser esa mujer
que sin mucho en común
te devolviera la fe,
esa fe que algún día
perdiste por otra mujer.

Tan sencillo, tan común,
una salida a comer,
una sonrisa sincera,
y todo empezó a florecer,
pero al darte cuenta que
que tu corazón herido
comenzaba a querer
tuviste miedo de volver a perder.

Y no te niego
que con el tiempo
puede suceder… pero hoy,
estoy aquí y cada día que pase
y veamos juntos el amanecer
pensare eres tan mío
como yo de ti, será suficiente
para sentirme feliz.

Todo es incierto, porque
el pasado fue futuro y
lo que fue dicen no será,
así debe de ser
queriendo sin pensar
si esta bien o esta mal,
cerrando esos círculos
que no nos dejan crecer
Y pidiéndole a Dios
que nos devuelva la fe.

Por: Ruth Santoyo.

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