jul 31

Querida / o mía / o,

Tu eres el espejo en el que mirarme, porque cuando miro a través de tus ojos sé que puedes ser feliz con nuestro amor y que con tu felicidad, la mía crece y se multiplica.

Mirando a través de ti puedo ver sentimientos puros, puedo saborear tu aire, puedo hasta bailar sin despertar de este sueño.

Porque cuando te miro no me conformo con mirarte, deseo abrazarte para estar en ti, y también quiero conservar tu imagen como una fotografía en la que tu eres la luz que ilumina mis días.

No me canso de reflejarme en ti, porque te conozco pero quiero conocerte más, y por mirarme te sigo conociendo, y conozco nuestro amor y la suerte que tengo de amarte.

Déjame que me siga mirando en ti, tu eres mi espejo y la persona que refleja mis emociones, quién es motivo de sentimientos y de placeres.

Tú eres mi espejo y por eso no de mirarte, no dejo de pensarte y no dejo de amarte.

jul 31
No sé en qué momento,
en qué;
estoy,
nunca sé dónde estoy,
porque soy fugaz,
estrella,
cuenco de agua reposando manos.
Nunca supe de dónde vengo,
si subo a la nube
si flagelo la luna
de luz
o mediasombra.
Siento correr el aire entre mis venas
y la altitud conmueve mis sentires,
el río me canta sin sueños
y sueño morirme cada madrugada
y siento estarme quieto
reposando medio muerto
vivo
entre la hierba alada.
No sé,
si tu cielo mueve tormentas en el alma,
o la luna lunera humedece mi espalda.
No sé,
predico y digo y juro en mil palabras que no lo sé.
Salto en la plaza, la que reposamos los cuerpos
como niños vestidos
reídos de cien historias
cuando tu saco fue cuna de mi espalda dolorida.
¡No sé porqué te ví llorar tanto!
ante mi fuga torpe,
la fuga de los libros teñidos de sueños locos.
No sé porqué la retina me miente
de las glicinas
y el espejo de la habitación
que dormía plácida hasta que llegamos
despiertos o mudos, o dormitando
sin dormirnos sudados
incansables…
Juro que no sé, señora
si le cuento que no fue mi ángel,
fue su ángel triste que enamoró mi alma,
fue su tierna mirada,
y su soledad solitaria y vagabunda en los caminos
sin rumbos.
Rejuro señora
que entre tanto alboroto de poemas,
mis uñas rasgan el último verso
de luna perseguida,
y no decapitaban en la noche
a la vuelta los relojes absurdos
de ese calor incontrolable…
Juro que, mediando entre el tiempo y la nostalgia,
entre el borde de mi río, entre sus barrancas
que sueñan verdades de mis absurdas preguntas,
baño mi espalda del sol naranja,
ese que con nuestras manos
cerramos inquietos cuando venia de la noche,
porque éramos:
uno.

De: Ricardo Mastrizzo.

jul 30
Quizás nunca leas esta carta, pero si algún día llegases a leerla, quiero que sepas que desde el momento que físicamente te conocí supe que mi corazón te amaría y no solo por el hecho de haberte conocido físicamente, el echo solo vino a confirmar lo que ya mi corazón sentía cuando hablamos por teléfono o por el chat, en aquel primer y único beso que me diste supe que serías algo que duraría por siempre, supe que el sentimiento que albergaba mi corazón no solo era cariño de amigos era amor, YA TE AMABA.
Por algún momento creí que el sentimiento era recíproco, aquellas líneas tan cargadas de amor, por lo menos así me lo parecían, aquella manera de tratarme, tan cariñoso siempre, me hicieron pensar que existía el mismo sentimiento, hoy sé por difícil que sea asimilarlo que nunca me has querido por lo menos no como yo esperaba, y no sabes cuánto me duele porque realmente te AMO, aunque parezca inverosímil dadas las circunstancias en que nos conocimos, a pesar de las pocas veces que nos vimos, a pesar de todo ; el AMOR se dio.
Este espacio es tan pequeño para decirte lo mucho que he guardado en mi corazón para ti, por mucho que escribiera creo que nunca podría transmitir todo lo que siento, siempre tuve el anhelo de poder verte solo una vez más y poderte decir de frente lo mucho que te amo, lo mucho que anhelaba estrecharte, lo mucho que anhelaba un beso tuyo, solo un beso, lo mucho que anhelaba escuchar de viva voz un te amo, un te quiero, algo que me dijera que tú también sentías lo mismo por mí; hoy sé que eso no sucederá nunca, no hubo la oportunidad de hacerlo, por lo que solo he querido a través de esta carta hacerte saber lo mucho QUE TE AMO , que nunca te olvidaré, siempre estarás en mi corazón; y en mis recuerdos, serás el más hermoso.

HASTA SIEMPRE…

De: Leticia Cabrera.
Para: José Luis Monter.

jul 30
Hoy la soledad se me hace olvido,
hoy tus ojos son tormentos,
es la oscuridad, la dueña de mi ser
y son mis fuerzas flaqueantes
las que hacen temblar mis huesos.

Si yo pudiera dibujaría
con la luna tu sonrisa rojiza,
pero ya estoy perdida
y no sé por dónde se sube.

Y ya no creo en nada,
ni siquiera en la luna
porque hace mucho que no la veo
y quizá ya esté allí
y quizá tu sonrisa tampoco.

Y entonces siento miedo,
pero no se lo cuento a nadie
ni siquiera al viento,
porque ya me cree;
le he mentido tantas veces
que no distingo lo que es verdad
de lo que no y quizá nunca lo hice

Tengo miedo de olvidarte
en las noches ya invoco tu figura
no me invade tu olor
pero aún me queda tu calor
como cuando estás cerca de mí.

Si siento frío, tu ser me abriga;
si me siento sola, tus manos me acarician,
como siempre, como en invierno.

Es tu calor lo que hace respirar
lo que me impulsa a seguir
a seguir… hacia ninguna parte.

De: Diana Salazar.

jul 27
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el “por qué” de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.

Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.

Autor: Mario Benedetti.

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