ene 31
Me he guardado esto por mucho tiempo y no sé por qué lo escondo. Quizás sea el temor al rechazo, el miedo a no ser amada por ti. Pero ya no puedo más, este sentimiento oprimido en mi corazón me está matando lentamente y ya no puede seguir así. Así que te lo voy a decir: desde que te conocí mi mundo cambió, mi forma de ver la vida ya no era la misma. Todo parecía ser mejor, el sol me parecía brillar más al suave sonido del viento eran como voces diciéndome tu nombre. Te empecé a amar sin poder evitarlo, te lo juro que si lo hubiera podido detener lo habría hecho porque yo sé que tú tal vez no me ames y esto te haga sentir comprometido conmigo. Pero nada me haría más daño a que me inventaras un amor que no está en tu corazón. Ahora que lo sabes quiero saber qué piensas, quiero que me dejes conocer tu alma y si sientes lo mismo que yo siento por ti no tengas miedo. No tengas miedo de decir lo que sientes ni de salir lastimado. Te prometo que voy a dar todo de mí, voy entregarte mi alma y dejar que conozcas en mi lo mejor que hay en la vida el amor que siento por ti.

De: Patricia.

ene 31
No puedo evitar recordar tu cara,
Tu pelo corto que no se dejaba pellizcar,
Esa mañana soñé con los ángeles chillar y suspirar,
No sabía que ese sueño se volvería al fin realidad.

Te agotaste tan deprisa como un parpadeo de tus sentimientos,
Que no aguantaste… y el suspiro voló de tu boca a mis oídos,
Enfrentados en esa cama vacía de encuentros,
Perdí la cordura de lo hermoso que fue.

No era mi primera vez, sino mi primer comienzo,
En mí, en vos, algo cambio y lo sé,
No es un deseo innato es algo que solo me entregas tú mismo,
Es el silencio que me das para abrazarme tan fuerte y con amor.

Pronto te debes ir,
Aunque quieras quedarte y no poder más,
Ese calor intenso permaneció aunque te hayas ido,
No importa lo que pase afuera o me pierda en el olvido,
tu corazón se quedó conmigo.

De: Belén Varela.

ene 30
Tres conceptos aislados pero que llegan en algún punto a unirse, tres palabras claves en la vida, tres etapas de la vida, tres pasos de una metamorfosis que todo ser humano pasa.
El amor se expresa de mil maneras con una sonrisa, con una mirada, con una caricia, con una palabra el amor nace y crece día a día, ¿Alguna vez has visto a una mujer embarazada? ¿Has visto con que ternura le pinta el mundo día a día su hijo aun sin saber si la escucha?, ese es amor un amor desinteresado, un amor eterno, un amor sincero.
Has tenido entre tus manos otra que te ayuda, otra que te comprende, otra que te da fuerzas eso también es amor y no necesariamente entre un hombre y una mujer te preguntas ¿Cómo es posible esto? ¿Alguna ves te has sentido pisoteado, destruido, humillado? Y cuando piensas que la vida te a abandonado hay alguien que siempre esta ahí para decirte vamos amigo sal adelante!!
Pero el amor que sientes hacia un hombre es como el pan de la vida aunque después se convierte en el hambre mas atroz, es un sentimiento que te hace renacer, sentir al máximo, sonreír entre lágrimas, te eleva, te ayuda algo extraño pero dime ¿Cómo sabes?, ¿Cómo determinas a que hombre amar? ¿Cual es el secreto?, cual es la señal no la se, solo se que al verte la vida me cambió.
Se acabaron los miedos, salió de nuevo el Sol, supe entonces que en ese momento eras la persona a quien deseaba darle las buenas noches todos los días, alguien especial, anhelaba con todas mis fuerzas decirte te quiero, porque cuando estaba junto a ti, cuando sentía tu calor cerca ya no era lo mismo.
Ahora estaba mas completa, era mas feliz, todo era fácil, todo mi mundo giraba y a cada cambio que daba venia consigo esta pregunta ¿Eso era amor?, este sentimiento que me hacia ver las cosas de otro color que me hacia especial, única, que me hacia mas mujer que me llevaba de la mano hacia un mundo donde era la mas frágil pero ante ti la mas fuerte, la mas infantil pero ente ti la mas experimentada ¿Eso era amor?
Esto que despertaba en mi la dualidad de mi ser, esto que despertaba a la mujer y a si con todas mis dudas me aferré a mi respuesta “lo que yo sentía por ti era AMOR” ya cuando estuve decidida a decírtelo me di cuenta de que tu no veías igual que yo a ti.
Yo no despertaba en ti todos esos sentimientos que tu en mi, tu no tenias amor en tus ojos y si lo tenias no era para mi. Y al no ver mas en tu mirada comprendí, que aunque yo te amara tan intensamente, tu me rechazabas de una manera cruel. Todo lo que pensaba decirte, todo lo que me hacías sentir de repente ya no tuvo sentido. Tu no me tomabas como la mujer que te amaba, tu simplemente me veías como la niña que aun jugaba y eso me hería.
Entonces las preguntas comenzaron nuevamente porque a mí, porque el, porque te enamoras de la persona equivocada, porque aquel sentimiento que me elevaba ahora me hundía. Tan profundo, todos mis miedos volvieron y con ellos la soledad.
Y ahora este sentimiento me acompañaba y me hacia pensar que en mi camino solo existiría la soledad y que nunca nadie me diría te quiero, sentirme tan sola hacia que pidiera a gritos 1 minuto junto a ti para darte y todo lo que pensaba darte en una vida, para que en un beso te hiciera sentir cuanto te amaba.
Pero no me obsequiaste ese minuto que pedía y mi amiga la soledad volvió conmigo era como una sombra, era esa mirada fría, era esa voz que me repetía “NO TE QUIERE NO ERES PARA EL”. Entonces intenté sobrevivir pero tomé el camino equivocado, porque le reprochaba a la vida el haberte conocido y aun cuando yo quería sonreír esa sonrisa me quemaba por dentro y todo lo que intentaba no me hacia sentir mejor.
Creo que aun dentro de mi guardaba la esperanza de que por fin me viera como yo a el, que me dijera te quiero como yo se lo hacia saber.
Pero nunca pasó. Y fue ahí cuando comprendí que no valía la pena sufrir y que la vida era un sin fin de eso. Y que aun me faltaba por vivir.
Entonces, ya convencida de que aunque te amaba tu no serías para mi y que todo ese amor que llenaba cada centímetro de mi cuerpo, que salía por cada poro de mi piel, no era que estuviera mal sentirlo.
Era simplemente que estaba mal dirigido. También descubrí que en mi soledad me fortalecí. Que ahora me conocía mas a mi misma, que seguía siendo feliz, que la soledad no es una enemiga si no mas bien una compañera que esta ahí, que va contigo cuando ríes, cuando lloras, cuando amas, cuando odias.
Aprendí que aquel que esta solo no es aquel que esta vencido ni el que esta mal si no es aquel que de verdad ha aprendido a estar consigo mismo.
Al pasar por esta etapa de duelo, de aceptación, vino con ella el olvido pero no el olvido general. Solo me dediqué a olvidar todo lo que me dañó, no te olvidé a ti, mi gran amor, ni olvide mi soledad. El olvido trajo consigo paz, tranquilidad…
Fue la ola más grande que dio el último alboroto al mar.
Entonces escribí esta nueva página en el libro de mi vida y te agradecí el haberte amado. Agradecí el haberme sentido sola y agradezco a cada momento el haberte olvidado.
Se que pronto volveré a amar, pero también se que algún día aunque este lejano alguien me amará.

De: un corazón mas en la búsqueda del amor – Ale “la gomitas de León”.

ene 30
El viento apasionado corre y grita
mi corazón enloquece y agita
naciendo en mi, la locura divina
canto melodías, mi voz afina.

Mi corazón, al ritmo de ti canta
tu piel me enloquece, quema y desata
arma la melodía más traviesa
grita, y el silencio en calma, atraviesa.

Me regalas un beso apasionado
un manantial de emociones aflora
adentrado en el, te busco extasiado.

Juntos llegamos, tocamos el cielo
una sonrisa, dibuja y decora
tu rostro, tus ojos, se cae el velo.

De: Nahuel Daros.

ene 29
Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tú quieras
las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegará
y del presente
qué le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.

Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas no te niegues
no hables por hablar.

Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.

Autor: Mario Benedetti.

« Cartas anteriores