ago 31
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?

Autor: Jaime Sabines.

ago 31
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Autor: Jaime Sabines.

ago 30
No se como empezar… pues es tanto lo que tengo que decirte…
Al conocerte todo fue extraño, pero mágico.
No entendía lo que sentía, no comprendía mi emoción.
Por primera vez… sentía mi corazón.
Tu sonrisa era maravillosa, tu mirada penetrante.
Tus palabras eran lo único que escuchaba, tu eras la una persona que me importaba.
Es difícil explicar lo que siento, pues nunca antes lo sentí.
Un sentimiento de alegría inundaba mi corazón, mi alma… mi vida.
Por primera vez conocí el amor…
Es increíble que este sentimiento crezca tan rápido y velozmente…
pues solo fueron unos días, las cuales no me permiten olvidar, pero que cosa… tampoco lo quiero hacer.
Eso es lo mas grande y fabuloso que jamás imagine creer y sentir.
Cosita hermosa… gracias por todo, gracias por ser como eres y por quererme!!!

De: Jonatan A. Mejia.

ago 30
Ayer mirando la luna me puse a leer las cartas que con muchas ganas te escribí cada día… Pero que nunca me atreví a dártelas y que ahora solo me dieron ganas llorar cuando las tuve en mis manos y no saber que hacer. Cada día la luna fue testigo del amor que sentía por ti cuando en ella solo reflejaba tu rostro. Ayer la luna fue testigo que ya esas cartas ya no existen, que si así las tengas no entenderías lo que yo siento por ti a pesar que una vez te lo dije esperando alguna respuesta que nunca llego ninguna palabra salio de tu boca. Mi corazón siempre te tuvo presente cada día a pesar de todo lo que vivió, no dejo de quererte ni siquiera por un instante…

De: Ninia E.

ago 29
Que tu arte nace de mi cuerpo, de mi ser, cuando me tienes en tus brazos me convierto en tu locura, tu delirio, me suplicas que me quede una noche entera contigo, en tu cama, que despertemos unidos, ver un amanecer juntos. Sabes mi cielo que si algún día me quedo sucumbida a tus noches de placer y amor será para no moverme jamás de tu lado.
Tus cartas reflejadas en un blog oculto a los ojos de las miradas indiscretas, me recuerdan cada día de quien necesito alimentarme, de quien necesito saber, de quien no necesito esconderme.
Son pocas las ocasiones que tenemos de vernos y muchas las de amarnos, a través de unas líneas, unas palabras que cada día suenan más cercanas.
Cuando llega el día de verte, me siento nerviosa, atraída por la idea de poseerte, de hacerte mío, (menos mal que tu te dejas hacer).
Tú también eres mi inspiración, por muchos hombres que ocupen un lugar fugaz en mi alcoba solo hay uno que me inspire lo que intento trasmitir en mis humildes letras, el ser atrevida, loca, sensual, sin temor a ser repudiada.
A estas alturas de nuestro amor-sexo he prendido varias cosas, la más importante conocer el paraíso.
Tu mirada siempre se pierde en la mía, en mis ojos, los cuales me dices que te enamoran por lo bellos que son, por su color azul- verdoso, porque cuando alcanzo el clímax brillan mucho y no se ocultan ante la felicidad.
Tus labios buscan los míos, te encanta mi manera de besar, apasionada, dándolo todo en cada beso, en cada momento, recorro tu boca no te oculto mi pasión en ningún momento.
Mis pechos te fascinan, firmes, duros, tus manos recorren con impaciencia cada milímetro de mi cuerpo, tus dedos se pierden entre mis piernas buscando mi tesoro oculto, húmedo, deseoso de ti, abriéndose para dejar paso a la posesión absoluta.
Nuestra relación es como es, si algún día cambia solo tú y yo lo sabremos pero lo más importante de ella es el respeto mutuo y la sinceridad que mantenemos desde hace más de tres años.

De: Belle.

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