ene 27
Había una vez un místico, que solía ir al recinto religioso y se quedaba ahí sin decir una palabra durante años y años.
La gente se sorprendía hasta que alguien le preguntó.
-Nunca dices nada, ni siquiera hemos visto que tus labios murmuren alguna oración. Día a día te miramos, te observamos, muy de cerca y sentimos que ni siquiera por dentro de ti estás diciendo nada, ya que estás ahí como roca.
¿Qué haces así, qué tipo de oración es esa?
El místico habló mirando al suelo:
-Sucedió que una vez un mendigo estaba ante el palacio de un rey, cuando éste salió al balcón lo miró y le dijo:
“¿Qué pides? ¿Qué quieres?”.
El mendigo le respondió: “Si mirándome como me miras no puedo comprender, entonces no hay de que hablar. Me iré a otra casa. Mírame, estoy desnudo, temblando de frío; mira cómo mi estómago se ha unido con la espalda, mira mis huesos ¡Soy un esqueleto! ¿Y tú me preguntas qué quiero? ¿Estar aquí no es suficiente?”.
El rey se asustó, el mendigo tenía razón y se dice que le dio muchos regalos.
El místico dijo:
-Yo pasé por aquel camino, y desde aquel día dejé de orar con la mente y con las ideas; ¿qué voy a decirle al Rey del Universo? ¿Acaso no puede Él comprender el sufrimiento y la tristeza en la que estoy metido? ¿Tengo que decírselo? Si no puede comprender mi ser, ¿de qué serviría decir y orar? Me basta ahora ponerme ante su presencia, en silencio, sin deseos, sin quejas, sin peticiones, sólo en el silencio azul de su ser y de ser.
Con eso basta; su mente es más poderosa que la mía.

Autor: Desconocido.

ene 27
Parece que fue ayer, cuando con miedo yo te hablé por vez primera. Parece que fue ayer, cuando dormido yo soñaba en ti pensando. Ahora soy muy feliz, que sigue siendo en mi vida una elegancia, ahora sé que ya no existe la distancia, ya no hay temor de competencia y desconfianza, gracias a Dios por fin nos hizo tan feliz ya tengo tu amor, ya soy feliz, por fin esta pena se pudo acabar, hoy somos esposos todo es distinto, un magnifico amor guardo para ti.
Esposa mía, rumbo de mi destino, como quisiera detener los años para que en tu ternura nunca pasen, gritarle al mundo que soy tuyo y en el cielo escribirte mil mensajes. Antes con mirarte recibía martirios que he sufrido yo para ser de ti, ya tengo tus besos no hay porque sufrir unidos por el destino conservando el triunfo hasta morir. Hoy nos queremos hoy nos amamos, viva el amor! vivamos siempre aliados de corazón.
Amada esposa mía, anhelo tenía de estar de cerca de ti, el rumbo de mi vida es seguirte y el camino no tiene fin. Hoy que mis deseos se cumplen
se curan mis heridas, mi alma triste y sencilla quedó porque tanto sufrió. Tú fuiste la ilusión de un joven caminando por las veredas de amor, y como un débil cayó al pie de tu sombra rendido por la sed de una ilusión, si nos perdemos en la lejanía de un mar inmenso, navegando hacia el horizonte de otro sol, yo te prometo que nuestro barco será el destino y nuestro mar será el llanto del corazón amada esposa mía, mis nobles sentimientos perduran sin obstáculos ni competencia que no anteponga la vida, te amo y prometo a mi izquierda cuidar tú nombre, y a la derecha llevar la espada de la vida, como todo un caballero en la guerrilla del amor. Amada esposa mía, “el amor es el sentimiento más profundo que sólo lo encuentran aquellos que por medio de una lágrima del sufrimiento ofrendan el sacrificio de la mente y el corazón” ¡te amaré hasta el final!

Autor: Roberto García Rmz.

ene 26
Te lo he dicho con el viento
jugueteando tal un animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;
te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
te lo he dicho con las plantas,
leves caricias transparentes
que se cubren de rubor repentino;
te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta;
más allá de la vida
quiero decírtelo con la muerte,
más allá del amor
quiero decírtelo con el olvido.

Autor: Luis Cernuda.

ene 26
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera.
Las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce Jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
Boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
Hacia donde emigraban mis profundos anhelos
Y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Autor: Pablo Neruda – Poema nº 6

ene 25
Hola Alma:
Te extrañará esto, pero no sabía qué hacer. Ya arrugué algunos papeles, otros sólo los emborroné, pero es que es tan difícil hablar, escribir, denostar sentimientos así de fácil.
Hace unos días nos reencontramos y ahora quisiera confesarte ciertas cosas. La razón de invitarte ese café no fue disculparme de nada, porque yo te traté de la forma más especial que pudieras imaginarte, al menos en mi interior.
¿La razón? Amor.
Te conocí hace algunos años, a causa de la rondalla de la escuela, recuerdo perfectamente que nos presentaron en un ensayo general en el teatro de la ciudad, antes de una presentación de para escolares y tu expresión hacia mí fue: “Me caes muy bien”. Entre nosotros no hubo una gran despedida ni promesas de vernos. No. No éramos los mejores amigos y así cada quien siguió si camino. Nunca faltó la ocasión para encontrarnos, y los concursos de rondallas fueron la principal causa. Pero no todos los concursos, o mejor dicho, los encuentros fueron iguales. El último fue totalmente diferente.
Como tantas veces te encontré por casualidad, pero al encontrarte no vi a aquella niña de siempre, aquella Alma con quien el trato fue siempre un tanto distante.
El momento exacto fue terminando de nuestra actuación, después de cantar y recibir muchos aplausos y un gran regaño de Ángel Alonso subí a la parte alta del auditorio y sin explicarme aún porque subí buscándote. Después de los resultados, enojos y desilusiones te vi por última vez y nos despedimos.¿Recuerdas que nos dimos un abrazo?
Para mí fue algo muy lindo, pero que al final tuve que rechazar, pues yo tenía novia. Así pues, Paco me ayudó a encontrarte. Él te pidió tu mail y yo me encargué de escribirte. Discúlpame, tuve que inventar un pretexto para verte, lo siento en verdad. Pero no pude evitarlo.
Así fue como me acerqué a ti y después de verte algunos días, de acompañarte hasta tu casa y platicar contigo las cosas se fueron dando.
Perdóname, perdóname pero una vez más te mentí. Cuando fuimos al cine… Paco nunca llegaría, yo lo sabía, pero es que tenía miedo a que tú te negaras a ir, discúlpame. Aquella función para mí fue lo máximo, me recargué en tu hombro y tomé tu mano. Para mí fue la mejor parte de la película. Al salir y despedirnos, tú lo sabes bien, nos besamos.
No sé qué sentiste ni porque lo hiciste, para mí fue hermoso. Sentirte tan cerca y tocar tus labios… aún vivo con ese recuerdo.
Ahora las cosas han seguido su curso. Tú quieres que vayamos despacio y respeto tu decisión. Pero es tan difícil callar y seguir. Hace varios días que no te veo y te extraño. No sé si las situaciones se han dado para evitar que nos veamos o si tú te sientes incomoda de estar conmigo, después de todo esto. Si es así te entiendo.
Yo estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario. Pero si tú quieres que me aleje lo haré, ante todo quiero que tu estés bien y si es necesario me alejo, pero no sin antes decirte lo que siento.
Te Amo, nunca pensé decírtelo ni sentirlo, pero las cosas son así. No pasa día sin que me acuerde de ti, te recuerdo y en mi pensamiento estas constantemente.
No importa que haga para distraerme, siempre mi mente encuentra cualquier buen pretexto para traerte de regreso. Vivo atado a un recuerdo de un momento, de un beso que para mí fue genial.
Sólo te pido, no te burles. Yo sé que no entiendes como pasó todo esto, yo tampoco, créeme. Pero no digo mentiras, Te Amo, y me gustaría decírtelo de frente, pero disculpa, soy un cobarde que tiene miedo a sentirse despreciado.
Gracias por todo lo que en tan poco tiempo me has dado, y si alguna remota posibilidad tengo de llegar a tocar tu corazón por favor házmelo saber, que para nosotros, los soñadores, la esperanza es a veces lo único que tenemos.
Hasta pronto… Amor.

De: Luis Daniel Oidor Juárez.

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